MANIFIESTO POR OTRO MODELO DE DESARROLLO
TURÍSTICO PARA LA PALMA.
Las
previsiones del Plan Territorial Especial para el desarrollo del turismo en la
isla de La Palma son claras. En los próximos 15 años, la oferta de plazas
alojativas va a alcanzar la cifra de 25.000 camas, junto con una infraestructura de campos de golf, actuaciones en
el litoral y proyectos temáticos de uso turístico.
A estas
alturas del debate y del conocimiento que se tiene sobre la dinámica económica
en Canarias, no se debe poner en duda la existencia de implicaciones importantes en el ámbito territorial, social
y económico del modelo que emana de las mencionadas previsiones. Lo decisivo es
hacia donde se inclina la balanza de esas implicaciones.
En este
sentido, parece oportuno exponer las siguientes reflexiones:
·
La aplicación de las propuestas de actuación del Plan
Territorial Especial supondría un giro radical en la economía y sociedad de La
Palma pues pretende convertir al turismo en el eje de la economía palmera, en
detrimento del sector primario, hasta ahora el predominante en la isla.
·
El modelo de desarrollo turístico plasmado en el documento del
Plan Territorial Especial consolida en la isla el mismo modelo turístico que
está siendo cuestionado en el resto del archipiélago y que necesita gran
cantidad de recursos públicos para paliar temporalmente situaciones de crisis
con origen estructural.
·
Dicho modelo forma parte de una industria caracterizada por una
competitividad extrema con otros países y regiones en costes y precios,
desencadenando en la isla el fenómeno constatado en otras zonas como “espiral
de precios bajos y demanda escasamente cualificada”.
·
Los criterios utilizados para calcular el número de plazas
turísticas para la isla en relación a la población residente en el horizonte
del 2020 no se ajusta a la realidad. El crecimiento de la población actualmente
es 4 veces menor que el propuesto en el Plan Territorial Especial, por lo tanto
las plazas a crear serian también menos en la misma cuantía, aplicando la misma
fórmula.
·
En el caso de La Palma, la oferta turística debe crear su propia
demanda y no al revés. Se está “modelando” la realidad insular para adaptarla a
un modelo de turismo estandarizado y homogéneo en su oferta y gestión.
·
Hay que pensar en una economía que satisfaga las necesidades
reales de la población de la isla en términos de empleo, gestión adecuada de la
economía en un entorno de incertidumbre, cambio y vulnerabilidad crecientes,
donde el consumo de suelo sea mínimo y donde prevalezca el mantenimiento de los
procesos ecológicos básicos.
En virtud de
estas consideraciones, los firmantes del presente manifiesto queremos expresar nuestro
desacuerdo con el modelo de desarrollo turístico planteado por el Plan
Territorial Especial, que sitúa a la isla de La Palma ante una decisiva
encrucijada que compromete de manera grave e irreversible su futuro económico,
social y medioambiental. En este sentido reclamamos del Cabildo Insular de La
Palma la puesta en marcha de forma urgente y prioritaria de una AUTÉNTICA
POLÍTICA DE SUSTENTABILIDAD para la Isla en base a las siguientes líneas de
actuación:
1.-Acometer de manera inmediata una efectiva planificación
insular que debe partir inexcusablemente de la elaboración y aprobación
definitiva del Plan Insular de Ordenación del Territorio con la participación
de los ciudadanos.
2.-Diseñar un modelo de turismo realmente sostenible y de calidad fundamentado en los
siguientes ejes:
-Que respete
nuestro patrimonio natural y cultural.
-Que potencie
y complemente nuestros sectores económicos tradicionales.
-Que las
rentas generadas por la actividad repercutan mayoritariamente en la economía
local.
-Que se ajuste
a los parámetros reales de crecimiento poblacional a la hora de establecer el
numero de plazas turísticas que la Isla puede soportar.
3.-Promover un modelo socioeconómico que garantice el
equilibrio entre los municipios de la isla y entre el conjunto de los sectores
económicos, dando un uso adecuado al suelo y que, al tiempo que se impulsa una actividad turística racional,
también se favorezca a aquellas zonas agrícolas rurales o deprimidas,
otorgándoles un papel más activo en el ámbito del desarrollo insular. Para ello
se hace necesario diseñar y ejecutar los adecuados mecanismos de compensación
intermunicipal.
4.-Un modelo de desarrollo turístico sostenible para La
Palma debe ofrecer al visitante lo que nos diferencia de otros destinos y no
reincidir en un modelo estandarizado, agotado y cuestionado en otras zonas
turísticas. La apuesta por este tipo de turismo supondría un derroche
insostenible de nuestros recursos estratégicos y ambientales (energías, aguas,
suelos, extracciones, residuos) y el deterioro irreversible del principal
atractivo turístico de la isla: nuestro patrimonio natural y cultural. Al mismo
tiempo, cuanto mayor sea nuestra dependencia del sector turístico, más grave
será el riesgo de caer en profundas crisis económicas derivadas de los vaivenes
de las coyunturas económico-políticas actuales y futuras.
5.-La alternativa al modelo planteado por el Plan
Territorial Especial debe pasar, por tanto, por el aprovechamiento de nuestros
recursos endógenos como atractivo turístico, fomentando la actividad turística
de interior (rural, cultura, patrimonio), de la naturaleza y del mar
(senderismo, deportes alternativos, submarinismo, fotografía submarina…), de la
salud (pequeños balnearios, hidromasaje, talasoterapia), científica (botánica,
vulcanología, astronomía), etc., evitando la construcción de grandes
infraestructuras y eligiendo alternativas que beneficien preferentemente a la
población local.