
En
el último barranco virgen de sotavento, el Barranco de Mal Nombre,
entre Los Canarios y Esquinzo, las máquinas han entrado con la intención
de instalar una planta de trituración y clasificación de áridos
y otra de aglomerado asfáltico, a unos 100 m. del Parque Natural
de Jandía, cometiendo un grave atentado contra los valores naturales
y la legislación vigente.
Las numerosas irregularidades comienzan con movimientos de
tierra por parte de maquinaria pesada en diciembre de 2001, sin ningún
tipo de licencia, -una cosa muy corriente en esta isla- en una zona donde crían
tarabillas, alcaravanes, terreras
marismeñas, currucas tomilleras y camachuelos,
todas ellas catalogadas como especies amenazadas. Tras denuncia
de los ecologistas se paralizan las obras. Posteriormente, la declaración
de Impacto Ecológico de la Viceconsejería de Medio Ambiente del
Gobierno de Canarias informó desfavorablemente. No obstante, la Dirección
General de Industria y Energía autorizó a UTE PECEVALL
a llevar a cabo la instalación, aduciendo que la DIE no es vinculante.
El Barranco del Mal Nombre forma parte del Área de Importancia
para Aves IBA-344, y entre otras especies, en él habita la tarabilla
canaria (Saxicola
dacotiae), conocida en la isla como Caldereta,
exclusiva de Fuerteventura y única en el mundo. Está
catalogada como vulnerable en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas
e incluída en el Anexo I de la Directiva 79/409/CEE de Conservación
de las Aves Silvestres. Por ello, el grupo ecologista Jable de Biocho
ha denunciado el caso a la Unión Europea.
Juan Carlos Lliera, biólogo de la Universidad de La
Laguna, experto en la tarabilla, considera que el principal factor que pone
en peligro la supervivencia de la especie es la destrucción de su hábitat,
tal y como ya ha pasado en otros barrancos. El barranco del Mal Nombre se caracteriza
por albergar un importante contingente de parejas (más de 20), que se
distribuyen a lo largo del mismo. La construcción de esta pista y el
proyecto industrial traerá consigo la desaparición de esta especie.
Las obras vuelven a iniciarse y vuelven a denunciarse en
la Agencia del Medio Natural y Urbano del Gobierno de Canarias, así como
en la UE. La actividad carece de permiso del Cabildo Insular y de licencia del
Ayuntamiento de Pájara.
Los grupos ecologistas de Fuerteventura,
a través de Ben Magec - Ecologistas en Acción, estudiamos llevar
a cabo acciones penales contra quienes han otorgado la autorización.
Además, hemos presentado un recurso de alzada ante la Dirección
General de Industria, señalando que la DIE es vinculante, pues la Ley
6/2001 de Evaluación de Impacto Ambiental del Estado así lo establece:
a) Explotaciones y frentes de una misma autorización o concesión
a cielo abierto de yacimientos minerales y demás recursos geológicos
de las secciones A, B, C y D cuyo aprovechamiento está regulado por la
Ley de Minas y normativa complementaria, cuando se dé alguna de las circunstancias
siguientes: "Explotaciones situadas en espacios naturales protegidos
o en un área que pueda visualizarse desde cualquiera de sus límites
establecidos, o que supongan un menoscabo a sus valores naturales".