Queridos amigos: No voy a dejar de apelar al sentimiento de quien como yo ve amenazado el territorio de su infancia con el proyecto del Puerto Industrial de Granadilla, porque entre otras razones el sentimiento aclara a veces lo que a la razón no alcanza, pero esta vez a la razón no le hace falta la ayuda del sentimiento: son muy claros los argumentos de los expertos universitarios contra esta fechoría. Lo que hace el sentimiento en este caso, con toda su nobleza frente al egoísmo y la arbitrariedad, es sustentar la indignación.

  Y la lucha indignada contra el puerto no es la de unos ecologistas obsesionados contra el progreso, sino la de unos progresistas, que si lo son de verdad son ecologistas. El ecologismo no es una etiqueta de grupo sino modo uno de estar y de ser en la naturaleza, relacionándose con ella, que dista mucho de ser la forma en que los especuladores la agreden y se lucran. El sentimiento y la razón se unen en mi caso para defender nuestro espacio, tanto más preciado cuando se trata del limitado espacio de una isla, la nuestra.

Fernando Delgado

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